LUCAR,ALAMO,VIDAL,DELTA,FEO ROMERO ETC.................
Tres Tristes Testigos
Levy, Lúcar y Pérez-Luna.
| Tres Tristes Testigos Levy, Lúcar y Pérez-Luna.
QUE Lúcar se haya autoproclamado mal ejemplo del periodismo nacional, y que su delfín, Álamo Pérez-Luna, haya tenido un fracasado programa titulado "Mea Culpa", de alguna forma los coloca dentro de la escuadra de los cínicos en el batallón inmenso de periodistas que decidieron bailar al ritmo del Chino. La credibilidad de ambos tiene el mismo grado de flotación que un neumático pinchado, y se sostienen únicamente porque las aguas en las que actualmente navega el país son democráticas. Pero con ellos no hay cuestión, su pasaporte a la historia de la infamia con visa indefinida está asegurado. Se la ganaron con el esfuerzo digno de un balsero cubano, a través de años de silencio, cabezas gachas y directivas aceptadas con sobrio mutismo. El episodio culminante de Lúcar será su entrevista a Paniagua. Los psicólogos estudiarán cómo fue capaz de sacar de quicio al Presidente con más perfil bajo desde Bustamente y Rivero. La farsa de la captura de la terrorista Rita, lo de Feliciano y la entrevista a Fujimori-Montesinos harán de Pérez-Luna el paladín del sonroje. Cada uno se forja su destino. Un caso más interesante, sin embargo, lo encarna Abraham Levy, que bajo la inocua mascarada atmosférica fungió de consejero del asesor, como se aprecia en la versión uncutted de la entrevista de Pérez-Luna a los gemelos. Más inteligente, Levy construyó su imagen de nerd-preocupado-por-el-clima en "A las 6 en la radio", donde trabajó junto a Sol Carreño. Ella, de la mano de Federico Salazar, en pareja matinal, se dedicaron a ofrecer bromas calenturientas y dobles sentidos a un país que estaba siendo levantado en peso por una dictadura. Pero el caso de Levy asombra más. Cuando la gran mayoría de criminales y cómplices -tal vez no penales, sí éticos- del fujimorismo se encuentra en cuarteles de invierno, ha fugado del Perú o brinda ardorosa batalla contra el sistema -como Lúcar-, Levy permanece encerrado en su globo llamado RPP, institución que, por su ambigua línea editorial en los 90s bajo la fachada de sus respetables periodistas, debe más de una explicación. Hablamos de la radio de Raúl Vargas y Rosa María Palacios, pero también la de Enrique "el negro" Vidal y Jesús Miguel Calderón (aquel de la entrevista grabada al Montesinos fugado). En ese nicho diletante, el hombre que susurraba al asesor sigue hablando de sequías y tormentas a pesar de que el tsunami llevó -también- su nombre. No hay cárcel para él, sólo vergüenza. Parafraseando a Michael Moore, ¡shame on you, Levy! (Jerónimo Pimentel) |
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QUE Lúcar se haya autoproclamado mal ejemplo del periodismo nacional, y que su delfín, Álamo Pérez-Luna, haya tenido un fracasado programa titulado "Mea Culpa", de alguna forma los coloca dentro de la escuadra de los cínicos en el batallón inmenso de periodistas que decidieron bailar al ritmo del Chino. La credibilidad de ambos tiene el mismo grado de flotación que un neumático pinchado, y se sostienen únicamente porque las aguas en las que actualmente navega el país son democráticas. Pero con ellos no hay cuestión, su pasaporte a la historia de la infamia con visa indefinida está asegurado. Se la ganaron con el esfuerzo digno de un balsero cubano, a través de años de silencio, cabezas gachas y directivas aceptadas con sobrio mutismo. El episodio culminante de Lúcar será su entrevista a Paniagua. Los psicólogos estudiarán cómo fue capaz de sacar de quicio al Presidente con más perfil bajo desde Bustamente y Rivero. La farsa de la captura de la terrorista Rita, lo de Feliciano y la entrevista a Fujimori-Montesinos harán de Pérez-Luna el paladín del sonroje. Cada uno se forja su destino. Un caso más interesante, sin embargo, lo encarna Abraham Levy, que bajo la inocua mascarada atmosférica fungió de consejero del asesor, como se aprecia en la versión uncutted de la entrevista de Pérez-Luna a los gemelos. Más inteligente, Levy construyó su imagen de nerd-preocupado-por-el-clima en "A las 6 en la radio", donde trabajó junto a Sol Carreño. Ella, de la mano de Federico Salazar, en pareja matinal, se dedicaron a ofrecer bromas calenturientas y dobles sentidos a un país que estaba siendo levantado en peso por una dictadura. Pero el caso de Levy asombra más. Cuando la gran mayoría de criminales y cómplices -tal vez no penales, sí éticos- del fujimorismo se encuentra en cuarteles de invierno, ha fugado del Perú o brinda ardorosa batalla contra el sistema -como Lúcar-, Levy permanece encerrado en su globo llamado RPP, institución que, por su ambigua línea editorial en los 90s bajo la fachada de sus respetables periodistas, debe más de una explicación. Hablamos de la radio de Raúl Vargas y Rosa María Palacios, pero también la de Enrique "el negro" Vidal y Jesús Miguel Calderón (aquel de la entrevista grabada al Montesinos fugado). En ese nicho diletante, el hombre que susurraba al asesor sigue hablando de sequías y tormentas a pesar de que el tsunami llevó -también- su nombre. No hay cárcel para él, sólo vergüenza. Parafraseando a Michael Moore, ¡shame on you, Levy! (Jerónimo Pimentel)