ZAVALETA,LOERO,CASTILLO,ALVAREZ,VALLES,MANOLO
LOS NUEVOS SECRETARIOSEN LIMA NORTE
La estrella roja representa en el descolorido universo partidario peruano uno de los proyectos políticos más duraderos y articulados del país. Más allá de la conducta de sus miembros en el gobierno, el Apra es percibido hoy como el bastión sobreviviente de un tiempo de militancias, fervores ideológicos y de una mayoritaria participación política en el país. Octubre próximo, mes en que se realicen las elecciones internas para renovar la secretaría general y otros cargos directivos, será una verdadera prueba de fuego para el partido.
En realidad, se trata de un acto de regeneración logrado a regañadientes: desde junio del 2004, cuando se eligió a Alan García como presidente del Comité Ejecutivo y a Mauricio Mulder como secretario general, no se ha vuelto a convocar a un congreso nacional partidario, a pesar de que el estatuto del partido ordena una renovación cada dos años. En este camino por revitalizar la democracia interna surgen algunos ‘compañeros' que tuvieron una posición secundaria y que, de pronto, adoptan una locuacidad insospechada como candidatos.
El cuarentón
Omar Quezada es ayacuchano y es uno de los apristas con mayor arraigo en los andes. De hecho, fue el único miembro de este grupo político que ocupó una presidencia regional durante el gobierno de Alejandro Toledo: lo hizo en Ayacucho entre 2003 y 2006. Entonces ya estaba curtido en la gestión gubernamental, pues había sido alcalde de la provincia de Huanta entre 1992 y 1995, cuando Sendero Luminoso languidecía lentamente y se refugiaba en esta zona.
De estas experiencias procede su fama de avezado operador político, que quedó impregnada en el imaginario de la militancia cuando lideró los comandos apristas en la Marcha de los Cuatro Suyos, en julio del 2000.
Por eso no tuvo ningún problema en dirigirse a las bases iqueñas a fines del año pasado, con estas palabras: "Voluntariamente me inscribo, asumo los postulados de Haya de la Torre y juro cumplir su disciplina. He venido a pedir a los iqueños que se muestren unidos para conseguir la victoria en las elecciones municipales del próximo año". Esta frase fue pronunciada con hondos respiros y entonación creciente, y estalló con el énfasis retórico en las últimas palabras. Lo había logrado: aplausos apristas y arengas de "pan con libertad".
Quezada aludía en su discurso sutilmente a las elecciones regionales, provinciales y distritales del partido que se celebrarán este 24 de mayo. Será una gran antesala electoral para que los aspirantes a la secretaría general empiecen a negociar sus alianzas y consoliden el apoyo de las bases.
Omar Quezada tiene también un respaldo mucho más oficial: lidera el grupo de "los cuarentones", una facción aprista conformada por Javier Morán, Carlos Arana, Javier Barreda y Víctor López, entre otros, quienes ofrecen una imagen renovadora frente a la postura conservadora de militantes como Armando Villanueva, líder histórico del Apra. Quezada, hombre de confianza del presidente Alan García, es actualmente presidente ejecutivo del órgano de titulación de tierras Cofopri y trae consigo el apoyo de las altas cabezas del partido de Haya.
El disidente
"Hay algunos compañeros que están en posiciones claves del Gobierno, designados por el presidente García. Esto es una desventaja porque tienen más gravitación y contactos", advierte el abogado Luis Alberto Salgado, también postulante a la secretaría general del partido y uno de los cuadros apristas más rebeldes y reflexivos. Posiblemente se refiere a Omar Quezada y al poder que supone su cargo. Por eso propone sin medias tintas que la Defensoría del Pueblo garantice que el dinero utilizado en las campañas no provenga de los fondos públicos.
Pero su principal pedido consiste en que se aplique por primera vez el sistema "un aprista, un voto", según el cual debe haber una votación universal y secreta de parte de cada uno de los 400 mil militantes del partido. Esto nunca ha ocurrido: los miembros del Comité Ejecutivo y la dirección política siempre han sido elegidos en congresos nacionales con los votos de los cerca de 800 delegados en todo el país.
"El Apra está quebrando su alma", dice angustiado Salgado, probablemente el único ‘compañero' que considera públicamente que el partido está en crisis. Enviado especial en misiones de derechos humanos en Camboya, Mozambique y Guatemala, saltó a la palestra política cuando denunció en 1990 a Mario Vargas Llosa por evasión de impuestos. Desde entonces se posicionó como una voz crítica y poco complaciente con los desvaríos de su propio partido.
Cuando estaba al frente del Consejo Nacional de Derechos Humanos, fue apartado del cargo por orden del propio mandatario. "(Baruch) Ivcher le pidió mi cabeza a Alan García", revela. Y es que su trabajo como representante del Estado impidió que el dueño de Frecuencia Latina reciba cerca de 55 millones de soles como beneficio tributario por la supuesta vulneración de sus derechos humanos en el gobierno de Fujimori.
El que perdona
"Yo tengo la plena seguridad de que voy a ser secretario general del partido", sentencia Miguel Facundo Chinguel, el abogado aprista que actualmente preside la Comisión de Indultos del Ministerio de Justicia. La contundencia de su expresión se sustenta en el fuerte trabajo proselitista que viene realizando junto a sus aliados con miras a las elecciones regionales y municipales de mayo.
Facundo es aprista desde los 16 años y considera que su agrupación política está más fuerte que nunca. Como militante, es recordado por la defensa legal que hizo del presidente García cuando este fue llamado como testigo en los casos de terrorismo de Accomarca y Cayara. Sus ideas, además de promover la actualización del pensamiento aprista, proponen algo más polémico: el indulto a los ‘compañeros' equivocados, "por ejemplo, a un hombre con enormes cualidades como Agustín Mantilla, quien es un líder muy querido por todos los apristas". Miguel Facundo se esfuerza por tener una personalidad propia y en este proceso lo acompaña el sector más compasivo del partido.
El ambiente preelectoral se empieza a calentar. Los candidatos a la secretaría general del partido pueden seguir dos caminos: actuar con transparencia y dar un ejemplo de vitalidad cívica al país o confirmar la idea de que los partidos políticos son en el Perú una linda abstracción.
Los otros
Carlos Roca, otro aprista que postulará a la secretaría general, ha culminado este miércoles su etapa como embajador del Perú en Roma. Luego de pasar un largo periodo alejado de los ‘compañeros' peruanos, su tarea proselitista será ardua. Jorge del Castillo, por su lado, prefirió la mesura y señaló que en junio definirá su futuro partidario, luego de que fuera involucrado en el escándalo de los ‘petroaudios'. Así también, el ‘Buró de conjunciones', una promoción de apristas discípulos de Haya y que no han asumido cargos públicos, ha "resucitado" en el partido: Wilbert Bendezú y Fernando Arias, dos de sus miembros, evalúan ya su postulación en las elecciones internas. Sumplento Domingo del diario La República
